
Cinquanta anys de l’AVUI i petita història colomenca al número 1

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El hilo invisible: el mercado laboral (4)
Perico García Azorín
(En colaboración con la IA Gemini)
A las puertas de cerrar el primer cuarto del siglo XXI, los datos nos devuelven una imagen de Santa Coloma de Gramenet que exige algo más que una lectura rápida. Mientras Catalunya celebra cifras de ocupación récord y una resiliencia económica pospandemia, nuestra ciudad parece atrapada en una lógica propia, donde el desempleo no solo persiste, sino que ha mutado en una “trampa” estructural.
El espejismo de los números generales
Si analizamos el contexto catalán, la tasa de paro ha descendido del 10,6% en 2001 al 8,24% en 2025. Sin embargo, Santa Coloma sigue ocupando, sistemáticamente, el último lugar de la fila en el área metropolitana. Con una tasa de paro total que ha escalado del 12,8% al 11,1% en este periodo, la diferencia con ciudades vecinas como Barcelona (7,92%) o Cornellà (8,7%) evidencia una brecha de desigualdad que no deja de crecer.


Un mercado laboral que “envejece” y excluye
El análisis pormenorizado de nuestra ciudad revela dos realidades dramáticas:
- El drama de los mayores de 45 años: En 2001, este colectivo representaba el 28% de los parados; hoy, suponen el 52%. Más de la mitad de nuestros desempleados han cruzado la barrera de los 45, enfrentándose a un mercado que los ignora.
Aquí, centros como el CASC deben dejar de ser meros puntos administrativos para convertirse en verdaderos motores de reciclaje profesional.
Juventud sin relevo: Casi uno de cada cuatro jóvenes colomenses busca empleo sin éxito (un 24,2% frente al 14,5% de principios de siglo). Sin una red de mentores potente y una conexión real con la nueva economía, corremos el riesgo de perder a toda una generación.

¿Por qué nos quedamos atrás?
- Densidad y suelo: Con apenas 7 km² y una densidad de población altísima, Santa Coloma no tiene suelo industrial para generar grandes núcleos de empleo propio. Es una “ciudad dormitorio” que depende totalmente de la salud económica de Barcelona.
- Nivel formativo: Históricamente, la población de Santa Coloma ha tenido un nivel de estudios superiores inferior a la media del área metropolitana, lo que la hace más vulnerable en crisis o ante la automatización (economía de 2025).
- Monocultivo de servicios: El empleo local se concentra en el pequeño comercio y servicios básicos, sectores que en 2025 sufren más la presión de la inflación y la digitalización que el sector tecnológico de Barcelona o el industrial de Terrassa.
- Efecto “Barrio de Barcelona”: Santa Coloma absorbe a la población con rentas más bajas que no puede costearse vivir en la capital, concentrando perfiles con mayores dificultades de inserción laboral (paro estructural).
Conclusión: Urbanismo para la acción social
Los datos de 2025 son un toque de atención. El aumento de casi 3.000 parados desde 2001 en un territorio que no puede crecer más en extensión nos obliga a repensar el urbanismo. No necesitamos solo más viviendas; necesitamos espacios que generen microindustrias y formación técnica.
Si no logramos retener el talento joven y ofrecer una salida digna a quienes tienen más de 45 años, Santa Coloma seguirá siendo el farolillo rojo de una Catalunya que avanza a dos velocidades. Es hora de actuar sobre la estructura, no solo sobre el síntoma.

